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martes, 12 de enero de 2016

Hacienda ya no somos todos

El comienzo del juicio del ‘Caso Nóos’ prosigue con la descarada estrategia institucional de salvar la cara a la infanta Cristina. Porque ni la justicia es igual para todos, ni tampoco, por lo que parece según las palabras de la Abogacía del Estado, Hacienda somos todos.


Nada más lejos de mi intención hacer apología de la insumisión fiscal pero…

jueves, 16 de octubre de 2014

100 entradas de Expedientes Zero: dos años de análisis

Un repaso a la actualidad política de un ciudadano crítico y que implora por un cambio social. Con ese propósito comencé este blog hace dos años. Había suficientes motivos para hacerlo. Dos años después, los sigue habiendo. Incluso más. Este ciudadano crítico continuará, en la medida de lo posible, cuando el tiempo me lo permita, seguir denunciando la situación socioeconómica en España y en el conjunto del mundo. Porque hay muchas cosas que cambiar. Demasiadas. Porque cada vez somos más los que queremos una sociedad más justa. Porque, aunque algunos lo nieguen, sí se puede.



Nosotros tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo (Mahatma Gandhi). Expedientes Zero no es un blog sobre ovnis, sucesos paranormales, secretos militares, conspiraciones... Expedientes Zero habla sobre algo mucho más importante: sobre nuestra sociedad, sobre por qué, en pleno siglo XXI, seguimos cada vez más lejos de un progreso pleno y, sobre todo, equitativo. Porque, emulando a Martin Luther King: Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas”.

domingo, 29 de junio de 2014

El prevaricador fiscal Horrach

Si la Audiencia de Palma no lo impide, la infanta Cristina se sentará en el banquillo del caso Nóos junto con otros catorce acusados, entre ellos su marido Iñaki Urdangarin. El juez Castro ha concluido la instrucción con la imputación de la ahora hermana del rey Felipe VI por presunto blanqueo de capitales y como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales. ¿Asunto zanjado? Ni mucho menos. La Fiscalía (siguiendo los pasos que marca el Gobierno) no ha jugado su última carta y ha optado por desprestigiar a Castro para salvar el cuello a la infanta. Todo vale para defender a la borbónica.

El juez Castro y su siniestra sombra, el fiscal Horrach.
Artículo 446 del Código Penal: De la prevaricación.

El juez o magistrado que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta será castigado:

1. Con la pena de prisión de uno a cuatro años si se trata de sentencia injusta contra el reo en causa criminal por delito y la sentencia no hubiera llegado a ejecutarse, y con la misma pena en su mitad superior y multa de doce a veinticuatro meses si se ha ejecutado. En ambos casos se impondrá, además, la pena de inhabilitación absoluta por tiempo de diez a veinte años.

domingo, 19 de enero de 2014

El cuento de la Infantita enamorada

Uno de los abogados de Cristina de Borbón, imputada por un presunto delito fiscal y blanqueo de capitales, nos ha ‘tocado’ la fibra sensible para defender a la hija del Rey: “Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona”. Hay quien se lo cree. Al Fiscal Anticorrupción de las Islas Baleares, Pedro Horrach, ya solo le falta ponerse una armadura de caballero medieval para defender a su señora del malvado juez Castro.
 
 
Érase una vez, en un Reino llamado España, una Infanta con el cabello de color platino bautizada como Cristina de Borbón. Era hija del campechano Rey Juan Carlos, un amante de la caza en el más amplio sentido de la palabra. Su madre, la Reina Sofía, procedía del otro extremo del Mediterráneo y aún no había perdido su fuerte acento. Sofía miraba hacia otro lado cada vez que Juan Carlos salía de excursión.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Montoro y el espíritu de McCarthy en Hacienda

El ministro de Hacienda rescata, seis décadas después, la ‘caza de brujas’ del político republicano. Cambia, ligeramente, de objetivo. Los comunistas que atormentaban al senador de Wisconsin se han convertido en inspectores fiscales ‘cercanos’, supuestamente, al PSOE. El PP, lejos de abochornarse por la oleada de dimisiones en la Agencia Tributaria, se justifica acusando a los socialistas de ser los culpables. ¿Querrán hacernos creer que disfrutar de una mayoría absoluta en el Congreso incluye la posibilidad de realizar una purga ideológica en Hacienda? Hay que tener la cara tan dura como el cemento... de Cemex, por ejemplo.
 
 
“Su principal logro ha sido confundir a la opinión pública entre las amenazas internas y externas del comunismo. No debemos confundir disenso con deslealtad. Debemos recordar siempre que una acusación no es una prueba y que una condena depende de la evidencia y del debido proceso de la ley”. Edward Murrow, uno de los periodistas más importantes e influyentes de Estados en la década de los cincuenta, replicaba desde las cámaras de la CBS al senador Joseph McCarthy y su caza de brujas a todo lo que, aunque fuera lejanamente, sonara a comunista.

miércoles, 24 de julio de 2013

La justicia no puede legitimar a la corrupción

El poder judicial ha vendido su alma al poder político. La llamativa reducción de la condena de Jaume Matas, la exculpación de José Blanco en la investigación del ‘caso Campeón’, la militancia en el Partido Popular del presidente del Tribunal Constitucional, el doble excarcelamiento de Miguel Blesa (con la posible sanción al juez Elpidio José Silva) y el deplorable papel de la Fiscalía, como perro guardián del Gobierno, en el ‘caso Urdangarin’ debilitan, si cabe, un paso más a España. La vergonzosa fulminación del juez Garzón, como instructor de la Trama Gürtel, marca una pauta en los tribunales españoles que muy poco tiene que ver con lo que la sociedad espera de ellos. A los poderosos, ni tocarlos.
 
 

La confianza y la esperanza de los ciudadanos en una imprescindible regeneración de la democracia española pasa imperiosamente por una justicia activa, sin complejos y libre. ¿Nos equivocamos? La justicia española, en la lucha contra la corrupción, parece, sin embargo, bailar al empalagoso ritmo de aquella famosa canción con la que muchos conocimos a Ricky Martín: "Un, dos, tres. Un pasito p'alante, María. Un, dos, tres. Un pasito p'atrás". Con una diferencia, la 'María' de la justicia se llama clase política.