El ministro de Hacienda rescata,
seis décadas después, la ‘caza de brujas’ del político republicano. Cambia,
ligeramente, de objetivo. Los comunistas que atormentaban al senador de Wisconsin se han convertido
en inspectores fiscales ‘cercanos’, supuestamente, al PSOE. El PP, lejos de
abochornarse por la oleada de dimisiones en la Agencia Tributaria, se justifica
acusando a los socialistas de ser los culpables. ¿Querrán hacernos creer que
disfrutar de una mayoría absoluta en el Congreso incluye la posibilidad de
realizar una purga ideológica en Hacienda? Hay que tener la cara tan dura como el cemento... de Cemex, por ejemplo.
“Su principal logro ha sido confundir a la opinión pública entre las
amenazas internas y externas del comunismo. No debemos confundir disenso con
deslealtad. Debemos recordar siempre que una acusación no es una prueba y que
una condena depende de la evidencia y del debido proceso de la ley”. Edward
Murrow, uno de los periodistas más importantes e influyentes de Estados en la
década de los cincuenta, replicaba desde las cámaras de la CBS al senador
Joseph McCarthy y su caza de brujas a todo lo que, aunque fuera lejanamente,
sonara a comunista.
