Uno de los abogados de Cristina de Borbón, imputada por un presunto
delito fiscal y blanqueo de capitales, nos ha ‘tocado’ la fibra sensible para
defender a la hija del Rey: “Cuando una persona está enamorada de otra, confía,
ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona”. Hay
quien se lo cree. Al Fiscal Anticorrupción de las Islas Baleares, Pedro
Horrach, ya solo le falta ponerse una armadura de caballero medieval para
defender a su señora del malvado juez Castro.
Érase una vez, en un Reino llamado España, una Infanta con el cabello de color platino bautizada como
Cristina de Borbón. Era hija del campechano Rey Juan Carlos, un amante de la
caza en el más amplio sentido de la palabra. Su madre, la Reina Sofía, procedía
del otro extremo del Mediterráneo y aún no había perdido su fuerte acento. Sofía
miraba hacia otro lado cada vez que Juan Carlos salía de excursión.
