Vivir una jornada
electoral en una mesa con amplia mayoría de la tercera edad no deja espacio
para las sorpresas. Al acabar el recuento, las gaviotas revuelan con fuerza
entre las papeletas. Lo han vuelto a hacer. Los abuelos (salmantinos en este
caso) votan muy mayoritariamente al PP. No cambiarán. Una pena. Cuatro décadas
después de la muerte del dictador, siguen sin querer quitarse las cadenas.
Están cómodos con ellas. No saben vivir sin ellas.
Alguna vez me tenía
que tocar.
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| Rajoy, jugando al dominó con su electorado más fiel. |


