El ‘Watergate’ del
ministro del Interior, que se niega a dimitir, torpedea definitivamente la vía de la gran
coalición PP-PSOE-C’s. Así debería ser por salud democrática. Mientras, el PSOE lleva meses actuando como un viejo
león herido con Unidos Podemos. Y son las dos únicas alternativas posibles de acuerdo electoral.
Una no se debe cerrar. La otra, no se quiere cerrar. ¿Otra vez urnas? Me temo que sí.
A tres días de las
segundas elecciones generales en medio año.
