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miércoles, 22 de octubre de 2014

La ‘pandi’ de Mariano

Los amigos de Rajoy habrían hecho carrera con Al Capone, con Jaume Matas y Luis Bárcenas en la cárcel; Carlos Fabra implorando un indulto para eludir la prisión; Francisco Camps salvado por un jurado popular analfabeto; Paco Cascos y Javier Arenas implicados en la Trama Gürtel; Ana Mato ‘la del Jaguar’ fantasma en el garaje; Rodrigo Rato pidiendo la baja del PP tras el escándalo de las tarjetas black de Bankia y Ángel Acebes, el último de la lista (por ahora), imputado por el juez Ruz por apropiación indebida de casi 450.000 euros de la caja B de Génova para rescatar al falangista medio Libertad Digital de Federico Jiménez Losantos. Pero Mariano sigue huyendo: “Está lloviendo, está lloviendo”.


¿Dónde está Wally? ¿Se acuerdan del personaje? A finales de los ochenta se popularizó una serie de libros que consistían en encontrar a un ‘gafotas’ con un gorro de lana, un pantalón vaquero y un inconfundible jersey de rayas blancas y rojas. Wally era un aventurero. No paraba quieto. Siempre andaba de acá para allá y rodeado de gente, de mucha gente. La gracia de los libros creados por el británico Martin Handford se centraba en encontrar a Wally.

viernes, 3 de octubre de 2014

Quiero ver a Blesa entre rejas

Otra del engendro Bankia, en concreto de Caja Madrid: 86 consejeros usaron entre 2003 y 2012 tarjetas de crédito opacas de la entidad para sus gastos personales en restaurantes, viajes, hoteles, ropa… La factura total asciende a más de 15 millones de euros. Otra más de una caja rescatada con dinero público (22.424 millones) por su pésima gestión mientras engañaba a 300.000 clientes con la fraudulenta venta de preferentes (3.000 millones en títulos) y desahuciaba (y desahucia) a miles de familias.


Advierto, éste es un artículo escrito desde la más absoluta indignación. Si usted vive en los altares sociales, políticos, monárquicos, económicos, financieros y empresariales de esta pantomima de democracia llamada España, le servirá para echarse unas risas a mi costa. ¡Cuidado! Mi indignación es sobradamente compartida por el conjunto de la sociedad española. El hedor a mierda que sale de vuestros bolsillos es ya irrespirable. Porque, sencillamente, ¡estamos hasta los cojones!