Eduardo Madina, Pedro Sánchez y José Antonio Pérez Tapias aspiran a la Secretaría General del todavía principal partido de la
oposición. 197.468 militantes decidirán este fin de semana el futuro de una
formación en claro declive. Pero, más que un candidato, los socialistas tendrán
que elegir un itinerario creíble de renovación para recuperar a los millones de
electores que han dado la espalda a Ferraz. No vale un simple lavado de caras y nombres.
“El progreso consiste en renovarse”, clamaba Miguel de Unamuno a la
adormilada y decadente sociedad española de principios del siglo XX. Una consigna que bien
podría aplicarse este fin de semana el PSOE. Renovarse o morir. El PSOE se
juega este fin de semana su futuro en el momento de mayor crisis del partido
desde la reinstauración de la democracia: casi sin poder y en caída libre en
las urnas. Y, sobre todo, con una enorme crisis de credibilidad.


