El asesinato de la presidenta de la Diputación de León, que algunos
medios de comunicación han atribuido alegremente al progresivo clima de rechazo
ciudadano a nuestros representantes, constata un fenómeno creciente y muy preocupante
en las redes sociales: la insensibilidad de una parte de la sociedad. No es
algo circunstancial, Internet está repleto de bulos, acusaciones falsas y
gravísimos insultos. ¿Dónde están los límites?
El teclado de un ordenador, un Ipad o un dispositivo móvil se ha
convertido en una poderosa y peligrosa herramienta de difamación. Los límites
de la libertad de expresión corren un serio peligro de ser pisoteados por un
irresponsable uso de un fenómeno social que protagoniza los últimos años: las
redes sociales. El asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel
Carrasco, ha sido la última demostración.
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