A cuatro días de la Diada, la prensa se inunda de titulares sobre
Cataluña. En realidad, nada nuevo. El órdago secesionista lleva monopolizando
la agenda política (no tanto la ciudadana) en los dos últimos años, rivalizando con las medidas
anticrisis y el hundimiento del bipartidismo. El escándalo fiscal del Clan
Pujol y el horizonte del inminente referéndum independentista de Escocia agitan el
debate. Pero, ¿realmente se sabe qué va a pasar después del 11 de septiembre?
Un paseo este domingo por los quioscos (ese vestigio de la prensa
tradicional del siglo XX en imparable declive) o por internet nos deja un
indiscutible protagonista: Cataluña. La próxima Diada del 11-S y la consulta
independentista del 9-N marcan la agenda política en un curso que debería tener
otras prioridades como una salida equitativa de una crisis económica que no ha
desaparecido por más propaganda que lleve lanzando el PP desde el último año y
medio. Pero para unos (el Gobierno central) y otros (la Generalitat) les
resulta más sencillo hablar de patrias y banderas.


