Esperpéntica comparecencia
del presidente del Gobierno con el ‘caso Bárcenas’ en su apogeo. Mientras el
extesorero del PP acumula pruebas en la mesa del juez Ruz sobre la financiación
irregular del partido que sustenta al Ejecutivo (con el propio Mariano Rajoy
como figura destacada), el dirigente popular saca su vena autoritaria y se
molesta por tener que dar explicaciones: “No se le puede pedir al presidente
del Gobierno que desmienta cada una de las afirmaciones de cada uno de los
protagonistas de este caso. El Estado de derecho no se somete a chantajes, y
punto”.
El ‘caso Bárcenas’ está cada
vez más cerca de su clímax. El ingreso en prisión del extesorero del Partido
Popular ha precipitado los acontecimientos. Bárcenas no quiere ser el chivo expiatorio
de un gigantesco escándalo de corrupción que no tiene un único culpable como se
afana en limitar la cúpula del PP. Traicionado por los mismos que hasta hace
nada defendían su honorabilidad, Bárcenas ha abierto la boca. Los indicios se
acumulan sobre la mesa del juez Ruz. Y Rajoy y el PP harán muy mal en hacerse los
ofendidos y negarlo todo. O bueno, como diría Rajoy en una de sus antológicas
comparecencias, “no es cierto, salvo alguna cosa”.


