Probablemente muy pocos. La
brecha entre la sociedad civil y sus gobernantes no cesa de agrandarse día tras
día. Pocos perdonan ya la manifiesta incapacidad de nuestros representantes para
resolver los principales problemas de los ciudadanos y, además, su lacerante corrupción
que compite con el paro y la economía en general como mayores inquietudes
de los españoles. Cuesta creer en un futuro mejor cuando quienes dirigen
nuestras vidas no nos producen ninguna seguridad.
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| Genial viñeta de Forges sobre la corrupción |
El paro y la economía no son
los únicos grandes problemas de España. El barómetro del CIS del mes de junio
confirma una certidumbre en la calle desde hace mucho tiempo: el creciente
descrédito de la clase política y de las altas instituciones del Estado. Tras
el desempleo, la corrupción y el fraude aparecen como la segunda gran preocupación
de los españoles. Los políticos, los partidos y la política suponen la cuarta
inquietud, recoge el CIS, tras los problemas de índole económica. El prestigio
y la confianza en nuestros representantes políticos están hundidos. Y nadie
puede negar que razones existan de sobra.


